Arquitectura y Urbanismo

Un parque entre raíles

¿Es posible crear un parque ecológico entre antiguas ruinas? El High line demuestra que sí. El proyecto ha conseguido convertir los restos de antiguos raíles abandonados en un parque natural que ha causado sensación entre los turistas, que ven como las ruinas que antes estaban bajo amenaza de demolición, ahora son un monumento turístico, reutilizado y ecológico.

Historia

El High Line es un parque público construido sobre una estructura ferroviaria de 1,45 kilómetros de longitud elevada que va desde la calle Gansevoort de West 34th Street en el West Side de Manhattan, Nueva York.

Antiguamente se trataba de una línea de transporte ferroviario de mercancías en funcionamiento desde 1934 hasta 1980. Se había construido, como parte del proyecto de Mejoramiento de West Side, para intentar mejorar las condiciones de la zona de paso de trenes, ya que era una región con un índice alto de accidentes (llegó a ser bautizada como la avenida de la muerte). Estaba diseñado para pasar por el centro entre los edificios, en lugar de sobre la avenida, así conectaba directamente a las fábricas y a los almacenes. Leche, carne, productos y bienes en bruto y manufacturados se transportaban a través de la High line.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el crecimiento del transporte por carretera interestatal conduce a una caída en el tráfico ferroviario, por la que la High Line deja de tener sentido. La amenaza de demolición empieza a planear sobre la línea.

Dos salvadores

Josué David un escritor independiente y Robert Hammond, un artista, residentes del barrio habían crecido con los restos de la High line y querían conservarlos. Por ello fundan en 1999 Amigos de la High Line, una asociación sin ánimo de lucro, para abogar por la preservación de la High Line y la reutilización como espacio público abierto.

Inspirados en una línea de ferrocarril abandonada en el este de París, cerca de la Plaza de la Bastilla, que se había convertido en un parque lineal de gran éxito llamado Promenade Plantée, realizan un estudio de rentabilidad económica que tiene como resultado un informe favorable: los nuevos ingresos fiscales creados por el espacio público serán mayores que los gastos de construcción.

Concurso de ideas

En 2003 organizan un concurso de ideas abierto, «Diseño de la High Line», para solicitar propuestas para la reutilización de la High Line. La respuesta es mucho mayor que la esperada, 720 equipos de 36 países participan.

Finalmente el equipo seleccionado es James Corner Field Operations, una empresa de arquitectura de paisaje, Diller Scodifidio + Renfro y los expertos en horticultura, ingeniería, seguridad, mantenimiento, arte público, y otras disciplinas.

Con la ayuda del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, la ciudad llegó a un acuerdo con la asociación para colaborar, diseñar y construir lo que se convertiría en un nuevo parque.

El parque entre raíles

Desde el día en que el primer tramo de la Línea de Alta abrió sus puertas en junio de 2009, ha sido una de las atracciones turísticas de la ciudad más importantes, cuenta con una zona solarium, fuentes de agua, plataformas de observación, vistas al río Hudson y a los rascacielos de la ciudad, y zonas habilitadas para actuaciones, exposiciones de arte y programas educativos, todo ello rodeado de naturaleza.

Actualmente cuenta con dos secciones abiertas al público, y se ha convertido en un modelo de esperanza para la reutilización industrial para otras ciudades como Chicago en la que ya se están creando asociaciones para crear parques similares.

Fuente
High Line New York
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