Política

Recortes de dos velocidades

La semana pasada fuimos testigos, una vez más, de los mayores recortes económicos y sociales que hemos sufrido los españoles desde que se instauró la democracia. Pero más allá de ahondar en el impacto que estas nuevas medidas van a tener en nuestra economía quiero dedicar unas líneas a reflexionar sobre un aspecto que me llama poderosamente la atención y sobre el que apenas se habla.

Me refiero a distinguir entre las medidas que afectan al pueblo y las que afectan a las Administraciones Públicas y a los propios políticos ya que además del susodicho IVA, paga extra de navidad a los funcionarios, recortes en las prestaciones por desempleo, etc. se sumaron otras iniciativas que a mi juicio son interesantes, aunque insuficientes, como la disminución en un 30% de los concejales en los ayuntamientos, recortes de un 20% de la subvención a los partidos y sindicatos, etc. Medidas estas últimas sobre las que prácticamente no sabemos nada en cuanto al impacto que tendrán en el presupuesto en términos monetarios.

En mi opinión, es necesaria una profunda reestructuración de las Administraciones Públicas, unas entidades que están demostrando adolecer de una gestión efectiva y cuyas estructuras están demasiado cargadas, más bien engordadas, de cargos de carácter meramente político y de personajes «de confianza» de los propios cargos públicos. Sin embargo, sobre todo esto no hemos escuchado absolutamente nada, ni siquiera un atisbo de intención sobre la que depositar nuestras esperanzas.

Reducir el gasto en las Administraciones Públicas no es suficiente si el verdadero mal es de carácter estructural. Los políticos llaman reformas a cuestiones meramente operativas y de presupuesto, mientras que las decisiones de carácter estratégico, las verdaderas reformas, de momento parece que quedan a un lado.

Ojalá Bruselas ponga algo de cordura a todo esto e implante en este gigante descontrolado y hambriento de recursos que representan las Administraciones Públicas un modelo de organización eficiente logrando con ello reformar de una vez por todas otro de los grandes males que sacuden en tiempos de crisis a este país, y es el de la gestión ineficiente de los recursos que todos los españoles, los de verdad, aportamos con nuestros impuestos a una Administración que necesita adelgazar en cuanto a estructura, pero adelgazar de verdad, sin medias tintas y con unos plazos bien definidos y de obligado cumplimiento. Vamos, como hacen con nosotros con los salarios de los funcionarios, con el IVA y otros ajustes.

Y es que parece que las dos velocidades en los recortes es una realidad. Es como si todos los políticos, sean del corte que sean, por medio de un acuerdo tácito estén dejando para el final las reformas de raíz que les afectan a ellos con la esperanza de que la situación crítica por la que pasa la economía remita en un espacio razonable de tiempo sin que ellos tengan que renunciar a la mayoría de sus privilegios y a sus «derechos» reconocidos.

Son tiempos difíciles, muy difíciles, y lo que exigimos los ciudadanos es un plan de reformas realmente estructurales que afecten a todos por igual, y digo por igual, así como una cota de información y transparencia muy superior a la actual. Se trata simplemente de un ejercicio de responsabilidad, esa misma responsabilidad que nos exigen nuestros gobernantes y que como ciudadanos preocupados por la situación ejercemos con absoluta rigurosidad pero que, del mismo modo, solicitamos por parte de quienes deben tomar las decisiones en virtud de la confianza que el pueblo les ha otorgado en las urnas. Ni más ni menos.


Creative Commons License Derechos sobre la fotografía: Juan José Miñor García via Compfight

 


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Juan Carlos Navarro

Emprendedor...O más bien explorador (me gusta más). Fundador de @ideasclavemag @marketinlife y @genexigente Mi máxima: el aprendizaje constante.

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