Arquitectura y Urbanismo

Un parque subterráneo en Nueva York ¿Realidad o ficción?

En ocasiones las ideas cobran forma gracias al espíritu creativo de sus progenitores y gracias también a la colaboración de un gran número de personas, en su mayoría anónimas, quienes ven en su apoyo una buena oportunidad de favorecer la implantación de iniciativas realmente innovadoras.

Es el caso de los arquitectos James Ramsey y Dan Barasch, quienes han trabajado en The Delancey Underground (conocido coloquialmente como LowLine), un proyecto que pretende transformar una vieja terminal de tranvía subterránea en desuso en un nuevo concepto de parque que de alguna forma hace que el pulmón de las ciudades se establezca en los lugares aparentemente más inhóspitos.

Y es que se respira innovación en todos los ámbitos del proyecto, no sólo por el nuevo concepto de parque que encierra detrás sino porque tras presentar el proyecto en maqueta a la Metropolitan Transit Authority, la empresa propietaria de la terminal, precisaban de financiación para obtener los ingresos necesarios para llevar a cabo una demo a gran escala y para ello han acudido a KickStarter, una conocida plataforma de crowdfunding. Ramsey y Barasch necesitaban 100.000$ para financiar la demo y a pocos días de la finalización del plazo de recaudación llevan ya recaudados más de 140.000$, por lo que el proyecto tiene visos de ver la luz al menos en su fase inicial de implantación, esto es, la fase de demostración.

The Delancey Underground: El proyecto

De acuerdo a lo que manifiestan en su sitio web oficial, el proyecto aspira a revitalizar el comercio de la zona haciendo uso de un espacio que en la actualidad vive sumido en el ostracismo.

Pero más allá de la oportunidad que desde un punto de vista económico representa el proyecto, esta iniciativa también despierta un interés especial, sobre todo desde un punto de vista tecnológico, por el modo en el que debe ser implantado para que sea una realidad. Y es que para proporcionar luz natural bajo tierra Ramsey y Barasch deben hacer uso de una fibra óptica especial cuya misión es la de reflejar la luz del sol y hacer que ésta incida en prácticamente la totalidad del parque, reduciendo el consumo de electricidad, las emisiones de carbono, y haciendo posible que plantas, árboles y césped puedan vivir en las condiciones adversas que a priori se presentan en un ámbito subterráneo como el que nos ocupa.

En definitiva, se trata de un proyecto que reta casi desde el principio al orden natural de las cosas, al concepto que todos manejamos sobre lo que debería ser un complejo al aire libre y que ahora se transforma en un modelo saludable que, si todo funciona, podrá quedar ubicado casi en cualquier parte de una gran urbe por muy difíciles que sean sus condiciones aparentemente.

En Ideas Clave hemos ya hablado de que en 2050 el 70% de la población será urbana y, por tanto, traspasar el umbral experimental de las nuevas formas en las que aprovechar los escasos recursos de los que vamos a disponer es un modo muy interesante de encontrar soluciones no sólo creativas, sino realmente eficientes para los espacios públicos de las grandes urbes.

El siguiente vídeo ilustra las claves del proyecto.

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Juan Carlos Navarro

Emprendedor...O más bien explorador (me gusta más). Fundador de @ideasclavemag @marketinlife y @genexigente Mi máxima: el aprendizaje constante.

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