Sociedad

Mark Rutte, Primer Ministro holandés ¿Por qué voy en bicicleta a trabajar?

El señor Rutte no cogía la bicicleta desde hacía casi 10 años, pero recientemente decidió volver a utilizar este tipo de transporte para sus desplazamientos dentro de la ciudad, en especial para ir a trabajar.

Y es que los holandeses son conocidos precisamente por su especial sentimiento hacia la bicicleta. En 2018, el país tenía más bicicletas (23 millones) que habitantes (17 millones). Más del 25% de los trayectos a lo largo del país se hicieron en bicicleta, y además una inmensa mayoría fueron para cubrir desplazamientos de las personas hacia sus respectivos lugares de trabajo.

Según el Primer Ministro holandés, Mark Rutte, los holandeses aman a la bicicleta porque son un país pequeño, tienen que desplazarse del punto A al punto B y, obviamente, el coche es una opción, pero indudablemente tendría un impacto muy negativo sobre el medio ambiente. Esta mentalidad data incluso de finales del siglo XIX cuando se introdujo casi por obligación el uso de la bicicleta como transporte predominante.

Una infraestructura bien concebida

Otro elemento que resalta Rutte y que marca el importante uso de la bicicleta en Holanda es que se trata de un país con un relieve muy plano lo que favorece el desplazamiento sobre dos ruedas. Además, Holanda ha diseñado su infraestructura vial para favorecer la utilización de la bicicleta. Prueba de ello son los 35.000 kilómetros de carriles bici repartidos por toda la geografía holandesa y el hecho de que en la ciudad de Utrecht se sitúe uno de los parkings para bicicletas más grande del mundo.

Rutte además reconoce estar impresionado por lo bien engranado que está el sistema con un equipamiento sin igual si lo comparamos con otros países del mundo. Una red dotada de semáforos, indicadores, infraestructuras que son sin duda el orgullo de cualquier holandés que aprecie los beneficios que comporta el uso de la bicicleta como medio de transporte habitual. Un entorno en el que además la seguridad es otro de los elementos que favorecen la implantación de este magnífico medio de transporte, una seguridad no sólo en los propios núcleos urbanos sino también entre ciudades que permite incluso que los niños vayan al colegio en bicicleta.

Una rutina saludable para las personas y el planeta

Los beneficios para la salud que proporciona el uso de la bicicleta son de sobra conocidos. Reduce el número de enfermedades como la diabetes o de tipo cardiovascular y además contribuye a despejar una mente que en muchas ocasiones vive demasiado encerrada en un día a día agotador y estresante.

En el año 2015 se publicó un estudio que demostró que se previnieron más de 6.000 muertes gracias a la práctica del ciclismo y que además añade, de media, seis meses de esperanza de vida a las personas que se desplazan en bicicleta.

Esta rutina de ir en bicicleta permite a Holanda ahorrar para su economía unos 20 millones de euros por año.

Con respecto al medio ambiente, los beneficios son también cuantiosos ya que cambiar el coche por el uso de la bicicleta ahorra unos 150 gramos de dióxido de carbono por kilómetro recorrido según el Instituto Holandés de Políticas y Análisis de Transporte.

Por tanto, todo se vuelve a favor cuando un país, como en este caso Holanda, adopta medidas para favorecer el uso de un transporte que sin duda ha demostrado ser un magnífico modo para mejorar el bienestar de una sociedad que sin duda se apunta a un mundo mucho más sostenible.


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Juan Carlos Navarro

Emprendedor...O más bien explorador (me gusta más). Fundador de @ideasclavemag @marketinlife y @genexigente Mi máxima: el aprendizaje constante.

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