Medio Ambiente

Las verdades de un ecologista escéptico

Bjorn Lomborg (Dinamarca, 1965) es, según las publicaciones Time, The UK Guardian, Foreign Policy and Prospect Magazine y Esquire uno de las cien personas más influyentes del mundo, una de las cincuenta que podría salvar el planeta, uno de los cien intelectuales más conocidos y uno de los hombres más influyentes del siglo XXI, ni más ni menos.

Ante el miedo inspirado por An inconvenient truth, el alarmante documental de Al Gore sobre el cambio climático, Lomborg propone soluciones prácticas, solidarias y desmonta el fanatismo ideológico de algunos ecologistas. La suma de esto lo ha convertido en un hombre polémico, admirado a la par que vilipendiado, lo que no ha sido obstáculo para dar a conocer sus revolucionarias teorías.

[pullquote_right]Solo una vez que las familias tengan comida, agua corriente y educación, podrán empezar a preocuparse por el cambio climático.[/pullquote_right]

Este politólogo danés que ha proclamado poder luchar contra el cambio climático y algunos de los principales problemas de nuestro planeta con solo 250.000M de dólares al año, ha sacudido a los ecologistas mostrando punto por punto en su documental Cool it por qué lo que dice Gore no es verdad.

Lomborg ha publicado muchas obras proponiendo soluciones supuestamente factibles y económicamente viables a los grandes males de la humanidad, como la malnutrición, el VIH o la falta de educación, desplazando el calentamiento global en la lista de prioridades. Solo una vez que las familias tengan comida, agua corriente y educación, podrán empezar a preocuparse por el cambio climático, según él mismo ha señalado.

Se acerca la cumbre Río+20 en la que se volverá a discutir sobre este tema estrella con el fin de llegar a un acuerdo que todos romperán en breve. Según el danés, no tiene sentido seguir en la línea del Protocolo de Kioto (1997) que pedía que los países redujesen sus emisiones de CO2 bien invirtiendo en fuentes renovables, bien gastando menos energía. En palabras de Lomborg esto es insostenible ya que “ningún país hará la transición a las energías verdes hasta que éstas no sean baratas”. Y añade que si siguiésemos lo propuesto en Kioto, gastaríamos 180.000M de dólares al año para encontrarnos en 2100 con una reducción de la temperatura del 0,004ºC, “es un gasto desproporcionado para conseguir prácticamente ningún beneficio”.

Lomborg reconoce que el cambio climático está sucediendo y que el hombre tiene mucho que ver, pero para él lo más importante es extender la salud y el bienestar, a la par que invertir en I+D para abaratar las energías renovables, solo así los países podrán hacer la transición de unas fuentes a otras.

Si las cosas son tan sencillas de abordar como Lomborg plantea, no queda más que cuestionarse por qué no se procede a actuar. Si todo el miedo que fomentó Gore con su documental es infundado, hemos de preguntarnos con qué ánimo hizo este señor su película. Reconforta soñar que el hambre en el mundo tiene solución, al igual que las enfermedades y tantas otras cosas, lo que inquieta es preguntarse por qué ningún país rico hace nada.


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Lydia González

Lydia González Zapata, periodista y escritora, ha vivido en Francia, Holanda y Polonia. Entre otros medios, ha colaborado en Radio Círculo Dilecto en Amsterdam, y trabajado como profesional independiente para empresas e instituciones.

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