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La manipulación mediática

Quizá fue por descuido, quizá con toda la intención, pero la aparición en 1986 de un documento top secret en una fotocopiadora comprada en una subasta de material militar de la US navy puso en alerta a más de uno. Su título lo dice todo: Silent weapons for quiet wars o Armas silenciosas para guerras tranquilas. ¿Estamos en guerra sin darnos cuenta?

Armas silenciosas para guerras tranquilas, supuestamente, es el documento que marca el XXV Aniversario del inicio de la Guerra Tranquila, declarada por la élite internacional en 1954. Si es cierto, dicha élite se sirve de televisores, radios y periódicos para crear una sociedad dócil y dispuesta, sobre todo, a consumir una y otra vez el mismo producto en sus diferentes versiones, ya sea un programa de televisión, un teléfono, un programa electoral o un estilo de vida.

El filósofo Noam Chomsky destripó el documento y, dejándolo desprovisto de su categoría top secret, lo resumió en lo que tituló Diez estrategias de manipulación mediática. Basta leerlas para entender el porqué de un contenido tan vulgar, en su mayoría.

1. La estrategia de la distracción: Lo siento por los aficionados pero en la última década el protagonismo del fútbol en los medios de comunicación ha llegado a proporciones que rozan lo ridículo, si nos comparamos con otros países apasionados por este deporte como Alemania u Holanda, y la obsesión. Utilizan el fútbol como la cortina de humo que nos distrae de lo que ocurre en el país, además del sensacionalismo y la violencia, los reality shows que no han sobrevivido en sus países de origen encuentran su catorceava edición en España.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones: El bombardeo de datos negativos al que nos someten constantemente hace sospechar que más que para informarnos es para mentalizarnos de que los recortes son necesarios y positivos. La negatividad de los datos del paro, la economía, la deuda y la creciente pobreza, parece dirigida a prepararnos para la introducción de medidas abusivas y la consecuente pérdida de derechos. Nos repiten que la situación es crítica para mentalizarnos de que las medidas también tienen que serlo.

3. La estrategia de la gradualidad: El importante retroceso de bienestar social de nuestros días, habría provocado una revolución de haber sido ejecutado de golpe; es por eso que nos están introduciendo estos cambios gradualmente. Estrategia que se ha hecho más evidente desde el comienzo de la crisis de los bancos en 2008. Los logros de las generaciones anteriores están siendo eliminados paulatinamente mientras nos distraen con el producto mediático.

4. La estrategia de diferir: Vemos a diario en la televisión cómo un político anuncia medidas dolorosas para la sociedad para implantar en un futuro. De este modo, la medida queda aceptada, por un lado porque el esfuerzo que se demanda no va a ser inmediato, por otro, porque tendemos a pensar que el futuro será mejor, pudiendo así evitar el sacrificio. Así lo entendemos como un mal compartido que podría ser evitado en un futuro, como el retraso de la edad de jubilación hasta los sesenta y siete años, aunque llegado el día, lo aceptaremos con resignación porque ya nos han preparado mentalmente para ello.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad o deficientes mentales. La publicidad usa un lenguaje que busca evitar el análisis racional y, por ende, el sentido crítico. Su discurso infantil abre la puerta a las emociones y éstas al inconsciente donde residen los impulsos. Intentan hacernos creer que ese artículo nos hará irresistibles a los demás o, directamente, que es imposible vivir sin él, en la mayoría de los mensajes, se apela al sexo. Hacernos creer que somos más atractivos gracias a ese producto está en la base de la inmensa mayoría de mensajes publicitarios.

6. Apelar a las emociones en vez de a la reflexión: Si el discurso mediático que recibe el individuo está enfocado a hacer diana en las emociones, el circuito del análisis racional quedará cortado. Una vez abortado dicho análisis, la puerta al subconsciente queda abierta y la zona predispuesta para injertar ideas relacionadas con el miedo, los temores, los deseos, las compulsiones, preparando así el escenario perfecto para inducir comportamientos. Hay muchos ejemplos de esta estrategia de manipulación; Por ejemplo, en el año 2006 arribaban a las costas canarias diez embarcaciones diarias con inmigrantes de Mauritania. Las imágenes en los informativos de esos cayucos cargados de africanos mostraban su llegada como una invasión a ritmo vertiginoso, y apelaban al miedo y al rechazo. Sin embargo, la gran entrada de inmigrantes en España es el aeropuerto de Barajas, lo que es la verdadera noticia, y no la búsqueda de implantar la repulsión y el temor en la gente con las barcazas. Después de esta sucesión de imágenes, la introducción de una ley abusiva contra los inmigrantes, es mucho más fácil. El público bien manipulado, estará predispuesto y no analizará racionalmente los hechos. El País publicaba en abril de 2007 que “en los tres primeros meses del año han arribado 1.525 inmigrantes frente a los 3.914 del mismo periodo de 2006”. Por lo tanto, ¿era necesario infundir ese miedo en la población?

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad: Consiste en alejarlo, todo lo que se pueda, del auténtico saber que, si lo conociera, le haría libre. Nos referimos a la tecnología y a los métodos de control. El documento Armas silenciosas para guerras tranquilas lo dice con claridad: la calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores. En otras palabras, cuanto más brutos e ignorantes, más manejables y susceptibles de esclavizar por medio de hipotecas, préstamos, impuestos y agotadores empleos que no reportan lo suficiente para vivir.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad: Promover la moda de ser estúpido e inculto, vulgar y zoopenco. Llama la atención que el sistema educativo español demande del alumno cada vez menos en vez de más. Es la igualación en la mediocridad; todos igual de mediocres, en vez de todos igual de preparados. Los medios de comunicación han perdido su papel educador y han apostado por los contenidos que contribuyen a esa mediocridad e ignorancia generalizadas. Encontramos un ejemplo en los idiomas, y específicamente en la pronunciación de los mismos. No es casualidad que en Alemania se rían de ti en clase si pronuncias mal, y en España se rían de ti si pronuncias bien.

9. Reforzar la autoculpabilidad: Hacer creer al individuo que él y solo él es el responsable de todos sus males y desgracias es una aguda estrategia para convencerlo de su falta de inteligencia y de la inutilidad de sus esfuerzos; la rebelión contra su destino queda anulada. Un ejemplo: desde el comienzo de esta atroz crisis hemos podido escuchar muchas razones más o menos inverosímiles para explicarla. Una de ellas llegó a calar por un tiempo; en la calle se podía escuchar la autoculpabilidad, “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora lo estamos pagando”. En realidad, la mayoría de la gente no se enriqueció, ni hizo grandes negocios, ni llegó a poseer varios pisos ni su cuenta bancaria sumaba una gran cuantía, sin embargo, muchos llegaron a reproducir ese discurso y lo hicieron propio, mientras los auténticos culpables pasaban desapercibidos, los poderes financieros y económicos, muy por encima de los gobiernos soberanos de los países.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen: Chomsky remarca la brecha de conocimiento entre el público y las élites dominantes, especialmente agravada en los últimos años con el rápido desarrollo de las ciencias. La biología, la neurobiología y la psicología aplicada desvelan los secretos de la especia humana, tanto físicos como psicológicos. Es decir, quienes pertenecen a esas clases dominantes, sabes qué mensajes enviarnos para que actuemos como les parece conveniente. Por ejemplo, si someten a la audiencia a un bombardeo de malas noticias, los fumadores compraran más tabaco, y el gobierno recaudará más impuestos.


Photo by brotiN biswaS from Pexels


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Lydia González

Lydia González Zapata, periodista y escritora, ha vivido en Francia, Holanda y Polonia. Entre otros medios, ha colaborado en Radio Círculo Dilecto en Amsterdam, y trabajado como profesional independiente para empresas e instituciones.

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