Medio Ambiente

Geoingeniería o la necesidad imperiosa de jugar a ser dioses

Mientras el planeta sufre una inusual subida de su temperatura como consecuencia directa de la actividad humana, nos hemos habituado a convivir con teorías que predicen las consecuencias derivadas de este calentamiento global. En los últimos tiempos, y ante la gravedad de la situación, todas las miradas se han centrado en la Geoingeniería, que trata de desarrollar técnicas que influyan directamente en el clima por medio de la manipulación intencionada a gran escala del medio ambiente. Las medidas propuestas hasta el momento cuentan tanto con firmes defensores como con feroces detractores.

Los expertos coinciden en la existencia de dos fórmulas capaces de cumplir con el objetivo de suprimir los efectos derivados del calentamiento global: la remoción del dióxido de carbono y el control de la radiación solar. Parte de la comunidad científica defiende la fertilización oceánica usando hierro, lo que conduciría a un incremento del plancton con capacidades fotosintéticas capaz de capturar el CO2, que sería arrastrado hasta el fondo del océano con la muerte de estos organismos. Otros científicos, sin embargo, son partidarios de bloquear la luz y el calor solar mediante la introducción de agentes químicos a la atmósfera, lo que daría como resultado un efecto más inmediato, pero más controvertido, ya que no pueden preverse con exactitud sus consecuencias.

El verdadero problema de la Geoingeniería está en determinar si se debe aplicar una solución de consecuencias imprevisibles a corto plazo para paliar un problema a largo plazo, aunque cada vez son más las voces que advierten que el peligro de quedarse con los brazos cruzados sobrepasa con creces el riesgo de actuar. Se plantean, además, cuestiones éticas, como qué países tendrían poder de decisión en cuestiones tan trascendentales para el planeta o quiénes pagarían los elevados costes de estas iniciativas. Y mientras multimillonarios como Bill Gates invierten grandes sumas de dinero de investigación, somos incapaces de disminuir las emisiones de CO2, lo que aportaría una solución real a los problemas derivados del cambio climático que nosotros mismos estamos ocasionando.


Etiquetas
Publicidad

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar