Opinión

¿Existe una civilización perdida?

¿Y si la historia no empezará por Egipto? ¿Y si la Atlántida hubiera sido real y no una leyenda? Todos los libros de historia universal empiezan sus páginas hablando de la primera gran civilización egipcia, sin embargo numerosas evidencias científicas ponen en duda que esto sea así, o al menos eso es lo que sostiene el famoso escritor e investigador Colin Wilson.

En el documental “En busca de la Atlántida”, Colin Wilson, escritor y filósofo británico, reúne a especialistas de diferentes campos científicos para narrar una serie de enigmas científicos que pondrían en jaque los comienzos de nuestra civilización, al menos, tal y como la conocemos hoy en día. Además, existe una teoría que confirmaría la existencia de una cultura anterior, que pudo haber sido la famosa Atlántida.

El primero de los enigmas históricos nos lleva a Egipto, dónde algunos geólogos afirman que las erosiones que presenta la Gran Esfinge de Gizeh, han sido causadas debido a la acción del agua, y no del viento y la arena como se creía. La forma redondeada de las erosiones, no deja lugar a dudas, según el geólogo Robert Schoch, profesor de la universidad de Boston. Este hecho significaría que la Gran Esfinge debió construirse cuando Egipto era una selva tropical, es decir, hace 10.500 años aproximadamente, mucho antes de que comenzara la primera de nuestras civilizaciones conocidas.

En otro continente, en Mexico, la historiadora, Jean Steen-Mackintyre, realizó otro descubrimiento sorprendente, después de someter a pruebas científicas diferentes herramientas y huesos humanos, el resultado fue una fecha que puede cambiar los libros de historia. Los hallazgos databan de más de 250.000 años de antigüedad. La teoría más aceptada indica que el ser humano llegó hace 30.000 años a Siberia, y de hace a 25.000 a América. Sin embargo, este nuevo descubrimiento volvería a poner en duda estas teorías.

A esto se suma la existencia, de grandes construcciones imposibles de realizar para una población, que conocía herramientas tan básicas como la polea o la rueda. Es el caso de Tiahuanaco en Bolivia, la ciudad más antigua que conocemos en toda la tierra, los incas les dijeron a los españoles que se hizo miles de años antes de que ellos vivieran.

Wilson cree que existió una civilización anterior, “una civilización, y digo civilización porque en cuanto se menciona la Atlántida el científico exclama “¡oh no!”, y deja de escucharnos”. En este sentido, también se manifiesta uno de los autores del libro, “Arqueología prohibida”, John Anthony West: “Puede que la civilización no haya ido en línea recta desde los estúpidos cavernícolas hasta los hombres tan listos de hoy con sus bombas atómicas”.

Pero la gran pregunta que se plantea con todos estos datos es, ¿si existió una civilización anterior, por qué no conocemos su existencia? Cientos de mitos en todas las culturas hablan de un cataclismo global que ocurrió en el planeta hace miles de años, sin embargo, de todas estas leyendas, el más famoso y el que más parece encajar, es el de la Altántida.

Los científicos la habían descartado como teoría seria, después de que se cartografiaran todos los océanos y no se encontrara ningún continente perdido. Sin embargo, en el documental, Colin Wilson se hace eco de otro descubrimiento poco conocido, en Siberia, se encontró un mamut congelado con plantas de clima templado en su estómago y aún sin digerir. ¿Pero cómo pudo un animal congelarse tan rápido? Según el escritor sólo pudo deberse a un cambio climático brusco, lo que pone en la palestra a las investigaciones del científico Charles Hapgood, que creía que la corteza terrestre podía desplazarse de manera brusca. Otro científico, de fama mundial, Albert Einstein, desarrolló esta teoría, sugiriendo que si la enorme cantidad de hielo que rodea a los polos se formara de un modo desproporcionado, conseguiría que la tierra temblara y podría provocar que la corteza se moviera.

Siguiendo estas teorías, el desplazamiento de las cortezas habría impulsado a América fuera de la zona polar, lo que explicaría los mitos y el rápido congelamiento de los mamuts. En el polo sur habría sucedido lo mismo, y una parte de la Antártida pudo haber estado en zona templada, es ahí donde pudo haberse desarrollado la cultura perdida.

Este hecho, también explicaría otra incógnita, la del «mapa de Piri Re’is» que mostraba partes del mundo que aún no se habían descubierto en su época. “Un grupo de respetables académicos y científicos habían dado su aprobación a la idea de que el citado mapa parecía mostrar el Polo Sur tal como era antes de que lo cubriese el hielo. Estaba pintado en un pergamino y fechado en 1513, y mostraba el océano Atlántico, con una pequeña parte de la costa de África a la derecha y toda la costa de América del Sur a la izquierda. Y al pie del mapa, había algo que parecía la Antártida “afirma Colin Wilson en su libro “De la esfinge a la Atlántida”.

El documental, sugiere, que los supervivientes de la Atlántida, emigraron a América y a África, dónde habrían aportado sus conocimientos a las tribus que habitaban esas tierras, y construyeron los magníficos monumentos que aún se conservan. ¿Leyendas o evidencias científicas olvidadas por no poder ser explicadas? Decide tú mismo.

http://www.youtube.com/watch?v=xW0pY5j2xvA


Derechos sobre la fotografía: Miradas.com.br via Compfight cc


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