Economía y Empresa

China o EE.UU: ¿Quién dirigirá el mundo?

La crisis ha hecho saltar por los aires el mundo tal y como lo conocíamos. Hasta 2008, estábamos convencidos de que China se convertiría en la primerísima potencia mundial, y por tanto, sería el país que marcaría el rumbo del siglo XXI, tal y como ocurrió en su momento con la ascensión y posterior declive del gobierno británico, a comienzos del siglo XX. Los más optimistas señalaban al año 2015 como aquel en el que EE.UU. cedería su poder al gran gigante asiático, mientras que otros preconizaban que esto no ocurriría hasta mitad de siglo.

Sin embargo, en estos momentos no está claro lo que ocurrirá y han surgido opiniones encontradas. Charles Dumas, coautor de “The American Phoenix”, sostiene que China es un gigante con pies de barro y mantiene que EE.UU. terminará consolidando su incipiente recuperación. En su opinión, el modelo exportador de China, que le hizo crecer tan rápido, ahora está agotado. Y a ello se le une la capacidad de EE.UU. de resurgir de entre sus cenizas, como ya ha demostrado más de una vez a lo largo de su historia.

En cambio, Arvind Subraminian, autor de “Eclipse: living in the shadow of Chinese Economic Dominance”, está convencido de que China desplazará a EE.UU. apoyándose en su poder poblacional, su dinamismo interno y su extraordinaria capacidad financiera. Curiosamente, los expertos chinos parecen acercarse a la visión más pesimista sobre su futuro, subrayando la urgencia de resolver sus problemas económicos y sociales.

Si comparamos cifras quizá nos hagamos una idea más clara de cuál es el progreso de ambos países. EE.UU. tiene un ingreso per capita seis veces mayor que China, que ocupa el lugar 101 en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. En cambio, en la reciente crisis que ha asolado Occidente, Europa ha puesto su mirada en China, rechazando que la solución a sus problemas estuviera en EE.UU.

Por otra parte, el extraordinario crecimiento de China en las últimas tres décadas también se ha convertido en un dato a tener en cuenta, especialmente si tenemos en cuenta que se ha apoyado en mano de obra barata y una coyuntura internacional favorable. Sin embargo, los expertos consideran que el hecho de que el gigante asiático haya crecido con una inversión de casi la mitad del PIB, mientras que su consumo interno sólo constituye el 34%, constituye “una distorsión insostenible”, especialmente si tenemos en cuenta un posible estancamiento de la banca china, que puede encontrarse con que un 30% de los préstamos que realizó –casi tres millones de millones de dólares- podrían quedar impagados.

EE.UU domina la innovación tecnológica desde hace una década, y ha vuelto a exportar, pero su déficit fiscal y comercial es insostenible. Subraminian afirma que es “como un edificio que fue un orgullo hace mucho tiempo. Hoy, los pisos de arriba, los más ricos, se siguen expandiendo, los del medio están achicándose, los de abajo están inundados y el ascensor no funciona”.

Realmente, a EE.UU. le han hecho sombra algunos países, como Japón en los años 80 y la Unión Soviética en los 50 y 60, pero nadie le ha podido destronar. Realizar predicciones se vuelve hoy más difícil que nunca, pero hay un dato cierto: China, con una población que es cuatro veces la de EE.UU., sólo necesitaría avanzar un poco en su productividad por habitante para alcanzar al PIB estadounidense, pero EE.UU cuenta, a nivel militar, con todas las ventajas.

Tanto EE.UU. como China tienen debilidades, y ambos saben que están bajo la espada de Damocles que nos recuerda que ningún imperio es eterno. Quizá la crisis que estamos viviendo sea el factor desequilibrante que incline la balanza hacia uno u otro lado.

Etiquetas
Publicidad

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar